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Jujuy, donde comienza la patria
Los
colonizadores la llamaron Tacita de Plata. No por lo que luego realizó
la obra del hombre, la mano de sus hijos, el amor y el sacrificio de sus mujeres.
Simplemente, porque bajaban de las montañas, traían en las ropas
el polvo de cien caminos con sus guerras y, de pronto, se encontraron con
esa dulce, limpia, bella, enclavada como un corazón de Dios entre las
lomas. Era la tierra de Jujuy, la tierra donde empezarían a levantarse
las blancas casas de la Colonia, la tierra donde crecerían los primeros
luchadores de la libertad y se regaría con la sangre de todos los argentinos.
En Jujuy no sólo comienza la Patria física y geográficamente:
también comienza la historia. Por sus puertas vinieron los hombres.
Desde sus infinitos horizontes miraron el tiempo y empezaron a construirnos.

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Facsimil de una de las hojas del acta de fundación de San Salvador de Jujuy, fotografiado del Archivo de Indias, de Sevilla, por Monseñor Vergara y firma perteneciente a don Francisco de Argarañaz, según constancias en el Archivo de los Tribunales de Jujuy |
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| Séptimo
hijo (¿quién se quedó con lo prometido, si es que alguna vez llegó?) Rosario Quispe Líder natural de la Puna Jujeña |
Escritores y Poetas |
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Minipapas andinas, empanadas, carnaval, de todo un poco...
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A Jujuy siempre se vuelve
Abanderada
de la Patria, tierra de El Éxodo, solar de Belgrano. Tiene un púlpito
indio desde donde reventó el verbo hecho llamarada del canónigo
Gorriti. Tiene las campanas que doblaron por Lavalle, mientras el Chañi
vigila su sueño milenario con su eterna boina blanca. Suelo de evocación,
de leyenda, evocación y maravilla, acompañó a Güemes
para rechazar once invasiones realistas.
Tiene pampa en la altura, cerca del cielo, tiene quebradas con aguas rumorosas
en el fondo; laderas multicolores que la ornamentan y nubes que la empenachan.
Tiene llanos que se desperezan -como una amante fácil- al requerimiento
del arado. Tine bosques que se encrespan -como una mante difícil- a
las exigencias varoniles. Tiene torrentes como pasiones desatadas y tiene
aguas mansas como una caricia que se alarga. Por encima del Zapla el cielo
se incendia en un juego de luces que tiene el matiz de las piedras preciosas.
regazo ubérrimo, lleno de selva, oro y plata...
Por eso, a Jujuy, siempre se vuelve.