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Jujuy, donde comienza la patria

 

Los colonizadores la llamaron Tacita de Plata. No por lo que luego realizó la obra del hombre, la mano de sus hijos, el amor y el sacrificio de sus mujeres. Simplemente, porque bajaban de las montañas, traían en las ropas el polvo de cien caminos con sus guerras y, de pronto, se encontraron con esa dulce, limpia, bella, enclavada como un corazón de Dios entre las lomas. Era la tierra de Jujuy, la tierra donde empezarían a levantarse las blancas casas de la Colonia, la tierra donde crecerían los primeros luchadores de la libertad y se regaría con la sangre de todos los argentinos.
En Jujuy no sólo comienza la Patria física y geográficamente: también comienza la historia. Por sus puertas vinieron los hombres. Desde sus infinitos horizontes miraron el tiempo y empezaron a construirnos.

Mapa de Jujuy

 

José María Fascio

José María Fascio
Primer Gobernador jujeño
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Facsimil de una de las hojas del acta de fundación de San Salvador de Jujuy, fotografiado del Archivo de Indias, de Sevilla, por Monseñor Vergara y firma perteneciente a don Francisco de Argarañaz, según constancias en el Archivo de los Tribunales de Jujuy

Fundación de Jujuy

 

   

 

Séptimo hijo
(¿quién se quedó con lo prometido, si es que alguna vez llegó?)
Rosario Quispe
Líder natural de la Puna Jujeña

Escritores y Poetas

Fortunato Ramos
Sixto Vázquez

 

Minipapas andinas, empanadas, carnaval, de todo un poco...

 

 

A Jujuy siempre se vuelve

 

Abanderada de la Patria, tierra de El Éxodo, solar de Belgrano. Tiene un púlpito indio desde donde reventó el verbo hecho llamarada del canónigo Gorriti. Tiene las campanas que doblaron por Lavalle, mientras el Chañi vigila su sueño milenario con su eterna boina blanca. Suelo de evocación, de leyenda, evocación y maravilla, acompañó a Güemes para rechazar once invasiones realistas.
Tiene pampa en la altura, cerca del cielo, tiene quebradas con aguas rumorosas en el fondo; laderas multicolores que la ornamentan y nubes que la empenachan. Tiene llanos que se desperezan -como una amante fácil- al requerimiento del arado. Tine bosques que se encrespan -como una mante difícil- a las exigencias varoniles. Tiene torrentes como pasiones desatadas y tiene aguas mansas como una caricia que se alarga. Por encima del Zapla el cielo se incendia en un juego de luces que tiene el matiz de las piedras preciosas. regazo ubérrimo, lleno de selva, oro y plata...
Por eso, a Jujuy, siempre se vuelve.